Costosas rodilleras

Cuando vivía Chávez, sus caprichos de dictadorzuelo los pagaba él con el dinero de sus compatriotas. Pero ahora que su sucesor está en la ruina por su empeño en continuar la política represiva, corrupta y populista del coronel golpista, habrá que ver quién financia el pomposo engendro llamado Unasur.
Y qué función le darán para justificar ante los contribuyentes colombianos su existencia.