Huele a podrido

Supongo que el Fiscal General está ahorrando para pagar de su bolsillo la demanda multimillonaria que le caerá al Estado por la injusticia clamorosa que está cometiendo su oficina mientras él se dedica a armar revueltas judiciales y buscar la impunidad absoluta de la guerrilla. Es similar a la de Sigifredo López, pero aún más burda, más preocupante por lo que revela de ineptitud de la cúpula de la Fiscalía, de la facilidad de engañarla, de la ligereza con que actúa, de los intereses ocultos que denota.