Los torcidos de siempre

¿Alguien cree que muerto el Consejo Superior se acaba el virus que corroe la justicia?

¿Saben por qué me suena raro lo del famoso soborno? Porque si el pleito era de 22.000 millones de pesos, ni de vainas piden 500. Mínimo dos mil. Cuando compran un “negocio” (bonita palabra para referirse a procesos) hay que dar de comer a más de uno, y con 500 quedan hambrientos. Aparte del monto, tampoco cuadran los tiempos. Pudieron evitar la elección de Pretelt y no lo hicieron. ¿Solo lo denunciaron al comprender que aparecería en medios? Aún hay demasiados cables sueltos.

Lo cierto es que en la Corte Constitucional, en la Suprema, en el Consejo de Estado y en el Consejo Superior de la Judicatura todos conocen la compraventa de procesos. Y la corrupción no se corta botando el sofá de los novios.