La mafia gana

Aquí no manda el Estado; aquí rige el imperio del hampa. Si todo un director de la Dian, que cuenta con tremenda escolta y trabaja desde un despacho en Bogotá, debe huir del país porque la mafia les respira en la nuca a él y a su familia, ¿qué queda para los funcionarios y ciudadanos anónimos que combaten la corrupción, el contrabando, las bandas criminales, sin que nadie los cuide?