Maldita reelección

Lo ocurrido alrededor del caso de Natalia Ponce de León dejó al descubierto una de las caras más turbulentas del poder. Ni ella ni su familia tienen la culpa de lo sucedido, ya quisieran no haber vivido semejante drama. Pero la reacción de nuestra clase dirigente ante la salvajada que sufrió la joven universitaria volvió a recordarnos que ven al país bajo una óptica clasista y electorera.