Miedo y corrupción

En el imaginario colectivo sigue fresca la complicidad de las autoridades con ‘Martín Llanos’

Son los herederos de uno de los jefes paramilitares más sanguinarios y corruptos. Podrían vivir como reyes con el dinero manchado de sangre que acumularon y las propiedades que se robaron. Pero son insaciables. Se resisten a perder el poder que les confiere tanto su cercanía al capo como actuar en comunidades indefensas, acostumbradas a vivir bajo la ley del silencio, porque buena parte de las autoridades en el terreno carecen de recursos, son débiles, indolentes, temerosas o corruptas.

Los delincuentes de los que hablo, lacayos de ‘Martín Llanos’, capo de las extintas Autodefensas Campesinas del Casanare, no están escondidos en las profundidades de las selvas abigarradas, sino que viven frescos en pueblos petroleros del Casanare y uno puede encontrarlos en sus fincas.