Otro papayazo

Da jartera escribir de magistrados. Llevo años dedicándoles columnas y no dejan de dar papaya.

Ya hay otro magistrado de la Corte Constitucional contra las cuerdas. Ahora es Luis Ernesto Vargas el que debe responder por sus amistades peligrosas. Tiene que explicar por qué recibió varias veces en la Corte al abogado Fernando Sarmiento Cifuentes si tenía entre manos una tutela de ese señor. Por qué razón fue el único magistrado que no aceptó el fallo contrario a Sarmiento Cifuentes y prefirió hacer un salvamento de voto.

De paso, sería bueno conocer cuál es la relación del magistrado citado y su colega Eduardo Mendoza con el abogado César Julio Valencia Copete. Lo recibieron en sus respectivas oficinas cuando estudiaban una tutela de la empresa que defendía ese señor y después lo favorecieron hasta donde más pudieron. Y hablando de Mendoza, ¿se vio con Alejandro Char y su hermano con un Nule cuando estudiaba un caso que afectaba a ambos empresarios?

Aunque no lo crean, da jartera escribir de magistrados. Llevo años dedicándoles columnas críticas y nada que dejan de dar papaya. Sería estupendo verlos dedicados a hacer su trabajo en silencio, sin dejarse manosear por tanto avispado con intereses ocultos tipo Giorgio Sale (¿o es falso, señor Arrubla?). Qué bueno que eligieran los reemplazos rápido y así evitarían la politiquería barata y ese mundo de conjueces.

En fin, que se la pasan en tanta vuelta turbulenta, en tanto viaje gratis-total (¿van a decir María Victoria Calle y Gustavo Gómez que no fueron a Ginebra 21 días con viáticos de 15’790.500 pesos cada uno?), que restan tiempo a los casos que le importan al ciudadano de a pie.

Como una tutela que interpuso una chica normalita y corriente que nunca encuentran el tiempo de leer.

Luz Stella Puerta Hoyos podría ser una de las grandes golfistas colombianas si no se hubiera cruzado en su vida un oftalmólogo llamado Luis Antonio Ruiz Murcia.

Cuando ella tenía 19 años, le practicó una cirugía para corregir el astigmatismo y la hipermetropía que padecía. Por descuido médico, provocó una infección que causó la pérdida tanto de su ojo derecho como de su brillante carrera profesional. Ya había sido campeona suramericana y los expertos le auguraban un futuro brillante. Pero con un solo ojo no hay profundidad de visión y resulta imposible jugar al golf de élite.

En lugar de compensar a su paciente, como correspondía a la magnitud de su embarrada, optó por tomar un atajo sinuoso para incumplir su obligación. Por una sentencia injusta, el doctor Ruiz

Murcia desembolsó 167 millones, una cifra irrisoria para el daño generado. Puerta impugnó el fallo y lleva 15 años recorriendo los estrados judiciales.

No lo hace por capricho, sino porque ya ha gastado 92 millones de pesos en 24 años de cirugías y necesitará más en el futuro. Los jueces no entienden que no es solo poner una prótesis y ya, sino que son necesarias un sinnúmero de operaciones adicionales cada dos y tres años. También ignoran que los abogados de personas sin grandes recursos ganan un porcentaje sobre la indemnización. En el caso de Puerta fueron 63 millones de pesos, incluido el IVA. Además de desconocer el perjuicio de truncar una carrera deportiva de primer nivel.

Puerta puso una tutela ante la Corte Constitucional exigiendo una cantidad justa. ¿Será que una cita con un magistrado empuja la selección?

NOTA: habrá que estar atentos a la elección del Registrador que harán las tres cabezas de las altas cortes –qué peligro– para ver hasta dónde llega la mano turbia del Gobierno.

Salud Hernández-Mora para eltiempo.com