Columnas

¿Ratas humanas?

Como Farc y Eln no entregarán armas, violencia en el posconflicto que Santos vende está garantizada.

“Ratas humanas” llamó Pinzón al Eln tras la macabra exhibición de las piernas mutiladas del valeroso cabo Ávila. Pero son palabras vanas. El Ministro, al que le asignaron en el Ejecutivo el papel de halcón, sabe que con esas ratas que no representan a nadie y que los colombianos detestan, su jefe Santos negociará intereses claves del país.

Sería bueno que ‘Gabino’ y sus secuaces no olvidaran jamás que si todos los gobiernos buscaron una salida política con ellos no es por su ideario o porque tengan una mínima legitimidad política, sino por la imposibilidad de derrotarlos en un país con instituciones débiles, corrupción rampante, cultura de la ilegalidad enquistada y geografía endemoniada. Si el Estado pudiera acabarlas, la mayoría de ciudadanos no aceptaría otro circo como el de Cuba.

Y no crea el lector el cuento de que existen fisuras en la manada de roedores ‘elenos’. ‘Pablito’ y ‘Gabino’ son lo mismo, se necesitan, porque las matanzas, atentados contra la infraestructura, secuestros y extorsiones que ejecuta el primero cuentan con el absoluto respaldo del segundo. Sin ‘Pablito’ y otros comandantes igual de sanguinarios, ‘Gabino’ sería un vulgar delincuente sin peso alguno. Ningún gobierno le rendiría pleitesía, no perderían años (yo sumé 16) conversando con él sobre la posibilidad de buscar una salida negociada de su terrorismo, se limitarían a perseguirlos como a cualquier plaga delincuencial.

Por cierto que ‘Pablito’ vive fresco en el estado Apure, Venezuela, ordenando crímenes en Arauca, tras una fuga de prisión que le costó en sobornos unos 4.000 millones de pesos. Nunca escuché a Santos o al Fiscal General presionar al Gobierno venezolano para capturarlo ni a Montealegre anunciar, con bombos y platillos, que asignará varios fiscales a fin de descubrir a los cómplices de la escapada y someterlos a juicio.

Si hacemos un rápido repaso por el país, vemos que el Eln es fuerte en Arauca porque delinque a sus anchas al contar con el santuario venezolano. En el sur de Bolívar cada vez son más ricos con la expansión de la minería ilegal de oro, igual que en Chocó. En Nariño llenan las arcas con sus alianzas con ‘los Rastrojos’ para narcotraficar, pero donde más plata ganan ahora es en Norte de Santander. Gracias a la concesión de no erradicar cultivos ilícitos en el Catatumbo que hizo el Gobierno a los movimientos satélites de las Farc para conjurar el paro agrario del 2013, se triplicaron los sembrados de coca de los que también come el Eln.

En esa región, el gobierno Santos tendrá que decidir más adelante a qué grupo terrorista favorece. Los pupilos de ‘Timochenko’, de la mano de su organización Ascanca, la piden como zona de reserva campesina, mientras que los de ‘Gabino’, con su Cisca, quieren que sea zona de reserva forestal. Parece igual, pero nada es más distinto y ninguno cederá. Recuerden que entre el 2010 y el 2012 las dos agrupaciones criminales se enzarzaron en una guerra cruenta en Arauca que dejó cientos de muertos, y ya en el pasado las Farc intentaron aniquilar al Epl porque les resultaba molesto.

Como Farc y Eln han advertido que no entregarán las armas, la violencia en ese posconflicto que Santos vende está garantizada.

NOTA. ¿Tendrá el Presidente un segundo para interesarse por la vereda San Ignacio, de Puerto Rondón (Arauca)? Los campesinos viven aburridos del Eln, dueño de sus vidas y sus bienes. Matan, ‘vacunan’, deciden cuándo pueden vender sus productos y les prohíben deshacerse de sus tierras.

Salud Hernández-Mora para www.eltiempo.com

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Felicitaciones, mi Ejército

Esos son los militares que nos enorgullecen. Mejor un bandido fugado y unos niños en el ICBF.

El mismo día en que la Corte Suprema absolvía a ‘Timochenko’ y a ‘Iván Márquez’ por el reclutamiento de 4 menores de edad, el Ejército liberaba a 8 niños y adolescentes integrantes de las Farc. Mientras para los magistrados no está probado que los capos mencionados tengan relación con el ingreso de niños a las filas subversivas, en la Colombia rural la guerrilla mantiene su imperecedera política de llevarse pequeños para engrosar su máquina destructiva.

Lo demostró la operación del Ejército contra ‘Porcelana’, una bestia que lleva un alias que no le pega y que lidera el frente 49. Ese 24 de abril, en lugar de combatir contra guerrilleros adultos, los militares debieron enfrentar un grupo de menores, armados hasta los dientes, en la vereda Buenos Aires, del municipio San José de Fragua (Caquetá). Pudieron darlos de baja porque les disparaban y la culpa solo sería de ‘Timochenko’ y ‘Márquez’ por ponerlos en primera línea de batalla. Pero los soldados, conmovidos por la corta edad de sus ‘enemigos’, dejaron que huyera ‘Porcelana’, el principal objetivo, y emprendieron un operativo humanitario para salvar a los niños.

No devolvieron sus disparos y fueron rodeándolos poco a poco hasta estar tan cerca que los pequeños podían escuchar sus súplicas para que dejaran los fusiles y se entregaran. Aunque en la guerrilla les aseguran que si se rinden el Ejército los masacra, depusieron las armas y levantaron los brazos. Estaban aterrorizados en su primer combate después del curso de adiestramiento donde les enseñaron a matar y minar los campos. También querían escapar de los abusos de sus superiores.

Los ocho menores, de entre 11 y 17 años, dejaron patente la inconsistencia del fallo de la Corte Suprema, así como otra avalancha de mentiras de los jefes de las Farc en Cuba.

En febrero pasado, ‘Iván Márquez’ aseguró que no es política de las Farc reclutar menores y prometió devolver a los que tuvieran en sus manos. Más tarde indicó que tras un barrido por sus frentes, solo hallaron a 13 por debajo de los 15 años. Todos ellos, agregó con idéntico cinismo, hijos de guerrilleros o niños que pidieron el ingreso huyendo de los paramilitares que habían asesinado a sus papás.

Para horror del ICBF, los menores rescatados tienen el virus del papiloma humano. Los guerrilleros adultos, en su ignorancia de la enfermedad, obligan a las niñas con ese virus a mantener relaciones por atrás y a practicar sexo oral. Es decir, los niños guerrilleros podrán contraer hasta cáncer de laringe.

Es evidente que contra lo que manifestó ‘Márquez’, y lo dicho por la Corte, es política sistemática de las Farc reclutar menores, crimen de lesa humanidad que no prescribe y que será su talón de Aquiles. En la actualidad tendrán unos 2.000 por debajo de 18 años y la Fiscalía tiene probado el reclutamiento de varios miles más. Existe tal avalancha de pruebas en computadores incautados, testimonios de desmovilizados, en fotos e historias de reporteros, que, pese a la Corte Suprema y a un proceso de paz con impunidad, ‘Timo’ y ‘Márquez’ no podrán escapar.

Lo que deja un buen sabor de boca es el comportamiento del Ejército en el citado operativo. Actuó con enorme profesionalidad y humanidad. Esos son los militares que nos representan y enorgullecen. Mejor un bandido fugado y unos niños en el ICBF.

P. D. Demos la mano a Nepal con Ayuda en Acción, ONG prestigiosa que está allá. Enwww.colombia.ayudaenaccion.orgencuentran cómo ayudar.

Salud Hernández-Mora para www.eltiempo.com

 

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Contratos de yo con yo

Si la Rafael Núñez fuese una empresa privada destinada a hacer negocios, no habría nada que alegar.

El asunto huele a podrido y empieza con esa falacia de que todas las universidades privadas son instituciones sin ánimo de lucro. Hay algunas que antes que centros académicos son negocios muy lucrativos.

Me llamó la atención un caso de enorme éxito empresarial y nulo valor ético. El protagonista se llama Miguel Henríquez Emiliani y la historia arranca en 1987, año en que fundó con otras personas la Universidad Rafael Núñez de Cartagena. Hombre inquieto, debió comprender que la entidad educativa le brindaba una oportunidad única de hacerse con un capitalazo. Por eso, en 1996, crea la sociedad familiar Henríquez Emiliani & Cía. con un fin concreto: adquirir bienes inmuebles y obtener beneficios con los arrendamientos.

Para ese entonces, el señor Miguel Henríquez Emiliani, su esposa, dos hijos y el yerno ya acaparaban los órganos de gobierno de la universidad.

¿Qué hicieron? Algo sencillo y excelente negocio: la sociedad Henríquez Emiliani & Cía. adquiría edificios y apartamentos lujosos en Cartagena con créditos e inmediatamente la Universidad los alquilaba y se ocupaba de adecuarlos. Todo muy legal, porque la familia, como controlaba la Universidad, aprobaba los arriendos. Como adivinarán, con el paso de los años a Henríquez Emiliani & CIA le van quedando los inmuebles libres de cargas y sin invertir una moneda. Más hábil, dónde.

Un ejemplo concreto. En el 2003 compran un edificio en la calle del Coliseo, en pleno corralito de piedra, por 2.000 millones de pesos. El BBVA les concede un préstamo por ese monto y enseguida se lo arriendan a la Universidad, que abona 70 millones mensuales para cubrir la hipoteca. Además, gasta un platal en adecuarlo. Hoy en día, Henríquez Emiliani & Cía. posee una estupenda edificación gracias a la plata de la Rafael Núñez.

Si en lugar de mirar por sus intereses particulares hubieran pensado en la Universidad, la decisión obvia habría sido que fuera la entidad académica la que adquiriera el edificio y en lugar de botar cerca de 4.000 millones en arriendos, ya tendría sede propia.

Con ese tipo de maniobras, el patrimonio inmobiliario de los Henríquez es de un volumen considerable. Y tampoco gastan en vivienda porque la Universidad paga el arriendo de apartamentos y servicios para los directivos, que no son otros que ellos mismos.

No contento con sacar adelante la empresa familiar, el señor Miguel Henríquez Emiliani se aprobó para él un contrato de asesoría con la Universidad que tenía por objeto desarrollar “la institución a nivel nacional”. En el 2004 ganó 600 millones; en el 2005 trabajó algo más y le pagaron 1.500; también laboró en años sucesivos con montos parecidos, hasta que se aburrió.

Desconozco la calidad de su trabajo, pero no se podrá quejar de las suspicacias que generan esos contratos de yo con yo. Porque no solo él tenía mando, sino que la rectora era su esposa, su hija ocupaba un alto cargo (y sigue ahí), el hijo ahora es el rector y al yerno le regalaron el puesto de asesor de Infraestructura.

Si la Rafael Núñez fuese una empresa privada destinada a hacer negocios, no habría nada que alegar; podrían explotarla a su antojo. Pero al tratarse de una entidad dedicada a la enseñanza, sin ánimo de lucro, no tiene presentación utilizar los dineros de los estudiantes para engordar la fortuna familiar.

NOTA: vaya por Dios. Tampoco ‘Gabino’ y sus muchachos pasarán un día de cárcel. Otro proceso de impunidad en marcha.

Salud Hernández-Mora

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Yo lo acuso, Fiscal

A usted se le llena la boca hablando de «víctimas», pero lo cierto es que no le quitan el sueño.

Si su caso no terminara en ese engendro de la Comisión de Acusación y si no fuese porque pienso que un periodista solo debe hacer denuncias en sus escritos, lo demandaría. Aunque bien pensado, mejor que sean su conciencia y Dios quienes lo juzguen.

Usted, Fiscal General, es consciente de que no le importó lo más mínimo la suerte de Paula Ortegón, que fue de una indiferencia hiriente. Que jamás se molestó en que la buscaran, en enviar investigadores y fiscales para averiguar su desaparición. Y no venga con el cuento de que no sabía, porque si hay alguien mediático, pendiente de cualquier publicación, es usted. Varias veces apareció la historia de Paula en EL TIEMPO, pero usted andaba preocupado por las personas y procesos que cree pueden reportarle réditos políticos y periodísticos. Y este, era evidente, no le daría ni un aplauso del Gobierno, ni un titular y menos una foto.

Una ciudadana del común, habitante de un pueblo y con tres hermanos sin palancas de ningún tipo, no podía quitarle un segundo de su valioso tiempo.

En seis meses –desde el 22 de octubre hasta el 15 de abril– ni un solo miembro del CTI, ni un fiscal, óigame bien, ni uno solo, subió jamás a Tenerife (Valle del Cauca) a indagar por la desaparición de Paula. ¿Conoce qué decía el investigador del fiscal 15, al que le cayó el expediente, cuando los hermanos de ella preguntaban? Que tenía varios secuestros en Tuluá y medio centenar de casos por resolver, que no tenía tiempo, y que ya se ocuparía. Y el fiscal respondía las llamadas con desgano y si le reclamaban duro, se ofendía. Aún me cuesta creer que fueran tan desalmados en la Fiscalía.

Aunque a usted le importe cero ese ser humano excepcional, que tenía 36 años y muchas ganas de sacar adelante la finca familiar, que era trabajadora, amable, cariñosa, magnífica hermana y estupenda amiga, informo a los lectores que el pasado miércoles, a las 11:30 de la noche, rescataron su cadáver del recóndito lugar donde sus asesinos lo habían metido.

La familia avisó al CTI pensando que era el procedimiento adecuado.

Yo miraba al equipo de forenses trabajar alumbrados con linternas, haciendo su trabajo de manera eficaz y ardía de ira. Usted creyó que con esa única actuación de su entidad la familia Ortegón quedaría satisfecha y olvidaría su medio año de desprecio. ¿Sabe qué dijo, con rabia, Angélica, la hermana del alma de Paula, que vivía con ella, cuando vimos el despliegue de forenses del CTI y miembros del Gaula Ejército, protegidos por un fuerte contingente militar? “¿Por qué no llegaron cuando denunciamos su desaparición? Podrían haberla salvado. Ahora no pueden hacer nada”.

Sí, señor Fiscal, pudieron y no quisieron. A usted se le llena la boca hablando de “víctimas”, pero lo cierto es que no le quitan el sueño y que en este país una vida no vale nada, absolutamente nada. Solo si tiene interés político en un momento determinado le paran bolas en las grandes esferas. De resto, que se pudran.

Los asesinos de Paula fueron los que cité en otra columna y dos sujetos más. El principal, que era su mayordomo, señaló el sitio donde escondieron el cadáver. Fue la guerrilla la que investigó la trama y logró sonsacarle la confesión. Lo hizo por orden expresa de ‘Pablo Catatumbo’, que se comprometió a encontrarla y cumplió. Él manda en la zona donde asesinaron a los 11 militares mientras dormían, una masacre espantosa, injustificable, como todo crimen. Cuánta muerte sin sentido, Dios mío. Descansen en paz.

Salud Hernández-Mora para www.eltiempo.com

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‘La estirpe Santos’

¿Cree Santos que ignorando a las víctimas de las Farc, tapará sus crímenes?

Por fin conseguí en España La estirpe Santos, escrito por un señor respetable. Lo sorprendente no es que hiciera el libro, tiene pasajes interesantes de los antepasados del mandatario. Lo llamativo es que una obra plagada de elogios, que incluso daría pena distribuir entre la propia familia por un mínimo de pudor, lo regalaran a personalidades extranjeras pensando que causaría una impresión favorable. Prueba indeleble del espíritu adulador y distante que reina en Palacio.

De otra manera, es incomprensible que el embajador Carrillo, por el que siento gran aprecio por causas que no vienen al caso, no advirtiera que es una apología de la Colombia de delfines y privilegios que debemos enterrar si queremos seguir algún día la estela de las naciones avanzadas.

Insisto en que el autor no merece ningún reproche. En ocasiones es agudo y en otras escribe sobre Santos con fervor sincero. “Siempre se ha esmerado por su pulcra e impecable presentación personal… Por sobre todo lo que se diga, ‘es un tipo buena gente’, como lo describen sus secretarias, sus peluqueros, su sastre, las empleadas del servicio y hasta don Carlos, el hombre que toda la vida lo ha atendido en el Country Club”.

El primer trabajo lo obtuvo como tantos hijos de personas influyentes: en una entidad pública, a dedo y sin credencial laboral alguna. A los 24 años ocupó un cargo de responsabilidad con los cafeteros en Londres, como es bien sabido, y el muchacho aprovechó para sacarse una maestría. Tal vez le faltaba dinero extra o se aburría o quería ir a cocteles, el caso es que otro amigo le dio también el puesto de segundo secretario de la embajada.

Lo que resulta habitual en Colombia, donde proliferan los ministros y los viceministros imberbes a los que les exigen menos que al portero del ministerio, resulta bochornoso al otro lado del Atlántico. Si lo hacen, lo disimulan. A nadie se le ocurriría alardear de prerrogativas en un libro de regalo.

Lleva por subtítulo ‘De la libertad de la patria a la paz’. Es acertado porque a Santos le importa cero si ‘Timochenko’ paga cárcel o si nunca encuentran a los abuelos Angulo, que llevan 14 años desaparecidos después de que gente de ‘Romaña’ los secuestrara, degollara y enterrara en un paraje desconocido. Para él, esas son minucias de mentes reducidas que no aprecian la grandeza de su estirpe, la que él coronará con el Premio Nobel. Aunque ahora que la centroderecha se ha tomado la entidad que organiza el galardón, quizá se le complique si, como conocemos y publicó Plinio Mendoza, así le fastidie al Presidente, imperará la impunidad absoluta. Lo cacarean a diario las Farc en Cuba y son ellos, y no Santos, los que mandan en el proceso.

Como vive en su Olimpo, el Presidente aún no se entera de que es necesario imponer justicia con cárcel. Hay víctimas de los ‘paras’ que no quedaron satisfechas con los 8 años de prisión de los mandos medios en Colombia y los más de 20 que cumplen los jefes en EE. UU.

Y qué decir de los que aún claman justicia. Los hijos de Cristina López, extraordinaria mujer asesinada en Curumaní en el 2003 por ‘paracos’, esperan que los presuntos autores intelectuales –el alcalde Henry Chacón y el excongresista Miguel Durán– sean capturados y juzgados. Luchan a riesgo de sus vidas por lograrlo.

¿Cree Santos que ignorando a las víctimas de las Farc, como hicieron el jueves, tapará sus crímenes y conseguirá que el país perdone a quienes ni siquiera piden perdón? Debo leer el libro con más pasión a ver si me convierto.

Salud Hernández-Mora para www.eltiempo.com

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