Presidente, no hable

Santos olvida que una cosa es la generosidad de la sociedad para acoger a los desmovilizados, y otra, creer que no tienen las manos manchadas de sangre.

El domingo pasado, un recluta se cortó las venas en Larandia. En fechas anteriores, otro muchacho que pagaba servicio asesinó a un compañero solo porque le quitó la toalla. A uno más se le disparó el arma por accidente y al ver que había matado a un amigo, se suicidó. Son demasiados los que han pasado por la morgue y el centro médico de la enorme base de las Fuerzas Militares en Caquetá, por causas ajenas al conflicto armado.