Pretelt, no dimita

No se vaya, magistrado Pretelt. Si lo hace, sus colegas se frotarán las manos y nada cambiará.

No, no se vaya, magistrado Pretelt. Si lo hace, sus colegas de las altas cortes se frotarán las manos felices y nada cambiará. Ellos y la Fiscalía General podrán seguir haciendo sus trapicheos con toda frescura. También reinará la felicidad en el Congreso y la Presidencia. Porque todos saben que en el concierto para delinquir y “politiquear” en que se ha convertido el sistema judicial de altos vuelos, son necesarias esas dos patas más. Y con su dimisión venderán al país la idea de que muerto el perro se acabó la rabia. Que con su salida y la desaparición del Consejo Superior renacerá la justicia. Y más hedionda no podrá quedar. Pestilente y bendecida la cloaca por un grueso manto de impunidad.