No voto ni a bala

Si obligan a votar, provoca quedarse en casa. Máxime si la orden parte de un Legislativo desprestigiado y corrupto y su fin es conseguir como sea que pase el referendo de Cuba. No tienen autoridad moral para castigar a quien desconfíe de su engendro.
Si yo voto es porque quiero, pero si me empujan a las urnas bajo la amenaza de que si no lo hago me multan, que me multen. La democracia torcida no conquista corazones intimidando.