Así se vive en Arauca, bajo el flagelo de dos guerrillas

“Para vivir fresco en Arauca hay que andar derecho, mantener la boca cerrada, no ver ni oír nada y pagar vacuna”, señala un vecino de Saravena, que habla con la condición de no mencionarlo. La inmensa mayoría de empresarios, ganaderos y comerciantes de cualquier tamaño y condición pagan extorsión a las Farc o al Eln, según el reino araucano que habiten. Y en ese renglón se incluye a las alcaldías, que saben que sus contratistas entregan entre el 5 y el 10 por ciento a las guerrillas.

“Uno tiene que pagar impuesto al gobierno, y si acá el gobierno son ellos, hay que cumplirles -cuenta un ganadero-. Son más razonables los ‘elenos’, se logra hacerles entender lo que puede pagar y dejan trabajar”.