Una familia con más tragedias que los Kennedy

“Si me llegaran a asesinar a mí o algún miembro de mi familia, desde ahora responsabilizo a la Fiscalía por omisión, por no haberme prestado atención”. Lo escribió en el 2008, en una carta dirigida al Fiscal General de la época, en la que explicaba el rosario de asesinatos que aniquilaron a los Padilla Ortega. No sirvió. Él corrió la misma suerte el pasado 17 de noviembre.

Gildardo quedó tirado en la cuneta, junto a la moto con la que se ganaba el sustento. Los primeros que pasaron creyeron que era un accidente hasta que vieron el tiro en la cabeza y las vainillas. Entonces nadie quiso hacerse cargo del cadáver, ni siquiera la Policía Nacional.