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Columna

No más, alias Gabino

De sobra conocemos que para el Eln un secuestro es igual a unos fajos de billetes.

Qué aburrido empezar el año pensando en usted. El solo hecho de escribir su alias, como el de tantos otros de su mismo oficio, me repugna, pero no queda de otra. A fin de cuentas, la libertad y la vida de ‘Moncho’ Cabrales están en sus manos. La de él y la de su familia.

Como usted es un cobarde y tampoco la ley se lo exigirá, no creo que lo haga nunca. Pero sería bueno que se atreviera a mirar a los ojos a Marlene y le explique las razones para torturarla durante meses, para someterla a una incertidumbre que la desgarra. Dígale qué gana su organización manteniendo cautivo a su hijo si ya sabe que en esta ocasión no podrá cobrar ningún rescate.

De sobra conocemos que para el Eln un secuestro es igual a unos fajos de billetes, que lo hacen por la plata. Que mantienen una estructura delincuencial con gran poder destructivo solo para infligir más dolor y causar desgracias. Es una ecuación extraña. Reclutan niños para cuidar secuestrados y exigen dinero por los rehenes con el fin de vestir, armar y alimentarlos, y de seguir reclutando. Un círculo vicioso que carece de lógica.

Esta vez, sin embargo, se irán con las manos vacías. El Gobierno no puede dejarles ganar dinero con Cabrales. Sería humillante, y bastante tiene con ofrecer una salida política a una pandilla de criminales. Santos puso como condición para hablar con las guerrillas el que no tuvieran un solo secuestrado, y con las Farc tragó con varios. Con ustedes también el Presidente y sus delegados se han comido unos enormes sapos, incluido ese secuestro, que ya dura demasiado. Pero son conscientes de que les quedaría feo anunciar el inicio de otro circo, paralelo al de La Habana, si el cautivo continúa en su infierno y su familia tiene que pagar por liberarlo.

No es que el país esté pendiente de la suerte de Moncho, en absoluto. Lo cierto, así cueste admitirlo, es que en el fondo solo les importa a su esposa, a sus dos hijos pequeños, a sus papás y al resto de familiares y amigos íntimos.

Para ellos, consumidos por la angustia, cada minuto es un tormento. Los demás, quizá con la excepción de los habitantes de Ocaña, nos acordamos de él poco o nada, seguimos con nuestras vidas ajenos a su tragedia. Incluso alguno, como mi compañero de página, Rudolf Hommes, considera inoportuno el mero hecho de notificar este tipo de desgracias. Hace un par de domingos criticó a Caracol TV por incluir en un noticiero la breve declaración de una guerrillera que fue sometida a un aborto forzado. Según él y tantos otros iguales, es necesario manipular la realidad y ocultar a las víctimas molestas que estropean su divino cuadro.

Por tanto, ni siquiera ‘Moncho’ Cabrales les sirve como arma de presión y símbolo ante sectores sociales influyentes de que siguen fuertes. Ya tienen asegurado un proceso de paz en el que les darán lo que pidan. Dejen que regrese con los suyos y no agreguen más dolor al que han causado.

NOTA: Peñalosa y su equipo inician una cruzada que demorará más de cuatro años. Recomponer la ciudad que dejó el populista Petro se antoja misión imposible si no colaboramos todos. No se trata solo de tapar huecos, ampliar TransMilenio y construir avenidas. Corregir el desastre, además de un alcalde de mano dura y un equipo eficaz de técnicos que permanezcan en sus puestos, requiere que practiquemos civismo y sintamos a Bogotá como propia.

Salud Hernández-Mora

Columna

Demasiados hampones

Por si no fuera bastante dolor para la familia, el de Moncho es el cuarto secuestro de los Cabrales.

Le fascina la política y le encantaría poder votar por sus candidatos. Pero deberá conformarse, si lo dejan, con escuchar los resultados por el radio.

No acudirá a las urnas, está en manos de los criminales de siempre, esas guerrillas que se creen dueñas de la vida y la libertad de los seres humanos.

Moncho Cabrales lleva 53 días secuestrado por el Eln. Más que por él y por lo inhumano de su cautiverio, sufrirá por su familia, sometida a la espantosa tortura de la incertidumbre y el miedo.

He meditado sobre las razones para llevárselo y no hallé nada distinto al interés de los ‘elenos’ por no perder la costumbre de cometer delitos atroces. Sencillamente, les nace y les gusta. No hay otra lógica. A estas alturas del paseo, no necesitan mostrar su fuerza destructora ni mandar el mensaje de que siguen activos. El Gobierno, sus aliados, el Fiscal General y parte de las altas cortes llevan tres años dándoles toda clase de pruebas de que los pondrán al mismo nivel de las Fuerzas Militares y del Estado en cuanto se sienten a la mesa. Negociarán como más les convenga tanto su impunidad como decenas de gabelas a cambio de dejar de matar, secuestrar, extorsionar y destruir progreso, sueños y naturaleza.

Por tanto, ¿para qué mantener a Moncho secuestrado? Además, convendría advertir a esos terroristas que Moncho, en realidad, solo les importa a su entorno íntimo y a sus vecinos de Ocaña, que han marchado y exigido con voz dura que lo devuelvan a su hogar sin condiciones. Pero su grito desesperado llega ahogado, casi imperceptible, a los salones de poder capitalinos.

También la sociedad olvida pronto, ahora estamos concentrados en saber si en Bogotá echamos al Polo y a Petro, y si en Medellín ganan los uribistas, por poner dos ejemplos. ¿Pero Moncho? Humm, ¿quién es ese tipo? Problema de los Cabrales.

Tampoco el Gobierno es que se mate por liberarlo. El Ministro de Defensa, que sufrió el mismo horror con su hija, se limitó a decir de manera timorata, como un mandadero, que el Presidente le ordena que diga al Eln que si no regresa Moncho, no hay negociaciones. No dio una opinión suya, ni hizo una manifestación solidaria a la familia. Aún está preso de sus ansias de ser el mejor escudero. Pinzón ya habría hecho un pronunciamiento duro.

Aunque la verdad es que tampoco al Eln le impresionaría. Tiene presente que Santos negoció con las Farc no obstante que impuso la misma condición y la incumplieron.

Por si no fuera bastante dolor para la familia, el de Moncho es el cuarto secuestro de los Cabrales. Dos acabaron con el cautivo muerto, pese a pagar el rescate, y de Pedro, su tío, ni siquiera devolvieron los restos.

Moncho regresará sano y salvo, pero tendría que ser ya mismo, cada minuto es un martirio para los suyos. Exíjalo con voz tronadora, Ministro.

NOTA: dos apuntes electorales: 1) Bernardo Bent sería una desgracia para Providencia. Los habitantes de la isla paradisíaca no deberían votar por un personaje sobre el que hay serios cuestionamientos de relaciones con el narco. Él dice que solo lo atacan por negro, una estupidez en un territorio donde la inmensa mayoría es de su raza. 2) Si Lucho García gana, Yopal perpetuaría el poder de políticos turbulentos tipo Celemín, Wilches, William Pérez, José Rodolfo Pérez… Aunque esta noche, por todo el país, demasiados hampones celebrarán su triunfo tramposo, aún se puede trancar a muchos.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Columna

Honorables bandidos

Petición del Presidente de que periodistas usemos eufemismos para encubrir a las Farc es grotesca.

La petición del Presidente de que los periodistas usemos eufemismos para encubrir los delitos de las Farc es grotesca. Pretende que hagamos como el Ministerio de Defensa para referirse al secuestro del subteniente Moscoso: “El frente 32 lo tiene indebidamente en su poder”. ¿Tendremos que escribir: “Por un indebido disparo, falleció un soldado”, “Por pisar indebidamente una mina, perdió las piernas”, “Cobraron indebidamente el impuesto 002 a un ganadero?”.

Si el Gobierno disfraza las verdades, si cree que las FF.MM. y la ciudadanía tragan entero, perfecto, pero que no pida que sigamos su ejemplo. La única vía para que la guerrilla deje de ser terrorista, narcotraficante, asesina, es abandonando sus prácticas criminales.

Además, si Santos quiere “desescalar” el lenguaje, que dé ejemplo. Decir que los críticos de su proceso son “enemigos de la paz”, “buitres de la guerra”, “buitres del miedo”, “viven de la muerte” es tanto como tildarlos de sanguinarios. Por eso me hizo gracia escuchar cómo se las daba de blanca paloma en la entrevista con la Guri.

Tan blanca e inocente como algunos movimientos izquierdistas pretenden presentar a Paola Salgado, a Brayan Castillo y a otros detenidos por sus nexos con el Eln. Las investigaciones no son superficiales, comenzaron tiempo atrás y la captura de un veterano miembro del Estado Mayor eleno, en la serranía de San Lucas, en julio del 2013, puso al descubierto sus últimos planes en Bogotá.

Es el frente Domingo Laín, que obtiene en Arauca importantes fondos, el que financia las correrías de sus muchachos capitalinos. Cuentan con varias células clandestinas en las universidades públicas de Bogotá, aunque ellos jurarán que son movimientos de lucha pacífica, así siempre vayan encapuchados y con guantes, incluso cuando la Nacional los invitó a participar en un alucinante ‘Foro de acción colectiva violenta’.

Dos células componen su mascarón de proa: ‘Llamarada’, al que pertenecen Paola y Brayan, y la ‘Unión Camilista Revolucionaria’ (de la que cuelgan ‘M-Barricada 4-M’, ‘TNT’, ‘MER’, ‘LES’, ‘FPS’, ‘Colectivo Anarkos’, entre otros).

Los integrantes de cada una –unos 15 sujetos– empiezan con acciones de menor resonancia, como hacer apología del terrorismo eleno y participar en paros. Escalan poco a poco hasta demostrar que pueden asumir acciones de alto impacto.

En cuanto se involucran en un atentado terrorista, como la bomba en el CAI de Lourdes de Bogotá, en junio pasado, o meter 837 papas bomba en la Nacional para atacar a la policía, como hizo Paola Salgado, ya no tienen marcha atrás. El Eln no se lo permitiría.

El arresto del grupo de jóvenes es un duro golpe para los elenos. Ya no les resulta fácil formar cuadros, tarea que demora unos tres años. Desde que las FF. MM. eliminaron los frentes alrededor de Bogotá, se les complicaron la coordinación y el entrenamiento.

El próximo 3 de agosto, día que comienza la semana de inducción en la Nacional, enviarán reclutadores encapuchados para captar nuevos elementos. Se acercarán a los novatos y les venderán su carreta. Algún incauto caerá en sus redes y a la vuelta de un par de años serán del Eln.

NOTA. Si las minas de El Orejón son de plástico y no son detectables, que las busquen los guerrilleros. Que pongan ellos el pecho. No pueden quedarse tomando gaseosa mientras los soldados mueren intentando desenterrarlas. Otro acuerdo chimbo de La Habana. ¿O debí utilizar otra palabra?

Salud Hernández-Mora para eltiempo.com

Columna

¿Ratas humanas?

Como Farc y Eln no entregarán armas, violencia en el posconflicto que Santos vende está garantizada.

“Ratas humanas” llamó Pinzón al Eln tras la macabra exhibición de las piernas mutiladas del valeroso cabo Ávila. Pero son palabras vanas. El Ministro, al que le asignaron en el Ejecutivo el papel de halcón, sabe que con esas ratas que no representan a nadie y que los colombianos detestan, su jefe Santos negociará intereses claves del país.

Sería bueno que ‘Gabino’ y sus secuaces no olvidaran jamás que si todos los gobiernos buscaron una salida política con ellos no es por su ideario o porque tengan una mínima legitimidad política, sino por la imposibilidad de derrotarlos en un país con instituciones débiles, corrupción rampante, cultura de la ilegalidad enquistada y geografía endemoniada. Si el Estado pudiera acabarlas, la mayoría de ciudadanos no aceptaría otro circo como el de Cuba.

Y no crea el lector el cuento de que existen fisuras en la manada de roedores ‘elenos’. ‘Pablito’ y ‘Gabino’ son lo mismo, se necesitan, porque las matanzas, atentados contra la infraestructura, secuestros y extorsiones que ejecuta el primero cuentan con el absoluto respaldo del segundo. Sin ‘Pablito’ y otros comandantes igual de sanguinarios, ‘Gabino’ sería un vulgar delincuente sin peso alguno. Ningún gobierno le rendiría pleitesía, no perderían años (yo sumé 16) conversando con él sobre la posibilidad de buscar una salida negociada de su terrorismo, se limitarían a perseguirlos como a cualquier plaga delincuencial.

Por cierto que ‘Pablito’ vive fresco en el estado Apure, Venezuela, ordenando crímenes en Arauca, tras una fuga de prisión que le costó en sobornos unos 4.000 millones de pesos. Nunca escuché a Santos o al Fiscal General presionar al Gobierno venezolano para capturarlo ni a Montealegre anunciar, con bombos y platillos, que asignará varios fiscales a fin de descubrir a los cómplices de la escapada y someterlos a juicio.

Si hacemos un rápido repaso por el país, vemos que el Eln es fuerte en Arauca porque delinque a sus anchas al contar con el santuario venezolano. En el sur de Bolívar cada vez son más ricos con la expansión de la minería ilegal de oro, igual que en Chocó. En Nariño llenan las arcas con sus alianzas con ‘los Rastrojos’ para narcotraficar, pero donde más plata ganan ahora es en Norte de Santander. Gracias a la concesión de no erradicar cultivos ilícitos en el Catatumbo que hizo el Gobierno a los movimientos satélites de las Farc para conjurar el paro agrario del 2013, se triplicaron los sembrados de coca de los que también come el Eln.

En esa región, el gobierno Santos tendrá que decidir más adelante a qué grupo terrorista favorece. Los pupilos de ‘Timochenko’, de la mano de su organización Ascanca, la piden como zona de reserva campesina, mientras que los de ‘Gabino’, con su Cisca, quieren que sea zona de reserva forestal. Parece igual, pero nada es más distinto y ninguno cederá. Recuerden que entre el 2010 y el 2012 las dos agrupaciones criminales se enzarzaron en una guerra cruenta en Arauca que dejó cientos de muertos, y ya en el pasado las Farc intentaron aniquilar al Epl porque les resultaba molesto.

Como Farc y Eln han advertido que no entregarán las armas, la violencia en ese posconflicto que Santos vende está garantizada.

NOTA. ¿Tendrá el Presidente un segundo para interesarse por la vereda San Ignacio, de Puerto Rondón (Arauca)? Los campesinos viven aburridos del Eln, dueño de sus vidas y sus bienes. Matan, ‘vacunan’, deciden cuándo pueden vender sus productos y les prohíben deshacerse de sus tierras.

Salud Hernández-Mora para www.eltiempo.com