Entradas etiquetadas: Farc

Crónica

El niño-bomba, una de las historias más atroces de la violencia

Si no se mete de polizonte, hoy su madre no tendría una sola foto para recordarlo. Justo un año antes morir, Heriberto abordó el barco que partía hacia Buenaventura sin que nadie lo viera. Llevaba a su inseparable hermano menor de la mano. Se escondieron hasta que estaban tan lejos de El Charco que ya no podían devolverlos.

“Cuando ya el barco iba afuera, me buscaron. Heriberto, o ‘Ñato’, como le decíamos, me dijo: ‘Mamita, también nos vinimos’. Pagué los pasajes. ¿Qué más podía hacer? No me los iba llevar porque es mucha plata, pero ellos querían conocer Cali. Y vea: gracias a eso es que tengo la fotico”.

Crónica

El Mango (Cauca), el peor destino para un policía en Colombia

No existe peor destino para un policía. No solo por vivir las 24 horas escudado en las trincheras, sin un solo minuto de esparcimiento en la calle, esperando que en cualquier momento le lancen ‘tatucos’, cilindros o disparos de fusil o estalle una bomba. Sino porque es un proscrito en el pueblo; todos huyen de su lado en las esporádicas ocasiones en que patrulla, nunca le dirigen la palabra y menos le permiten entrar a una tienda. Y desde el alcalde hasta el último poblador, sea nativo o colono, se unen al coro que exige su salida inmediata, no por razones ideológicas o intereses de otra índole, sino por instinto de supervivencia.

“Aquí no hacen falta; no hay nada que cuidar: no hay banco ni ninguna sede estatal, ni alcaldía; tampoco peleas, ladrones o viciosos”, comenta un comerciante, en una queja que repiten sus convecinos de El Mango, un pobre y abandonado corregimiento de Argelia, en el suroccidente del Cauca, territorio del frente 60 de las Farc y que tiene en el cultivo de coca la principal fuente económica de sus 1.400 habitantes, de los cuales medio millar son menores. “Tampoco controlan lo que tiene que ver con la coca, porque no pueden hacer un solo retén, y la guerrilla pasa los cilindros por las barbas de ellos y ni se enteran. Entonces, ¿para que siguen? ¿Por capricho del Gobierno?”

Crónica

Así se vive en Arauca, bajo el flagelo de dos guerrillas

“Para vivir fresco en Arauca hay que andar derecho, mantener la boca cerrada, no ver ni oír nada y pagar vacuna”, señala un vecino de Saravena, que habla con la condición de no mencionarlo. La inmensa mayoría de empresarios, ganaderos y comerciantes de cualquier tamaño y condición pagan extorsión a las Farc o al Eln, según el reino araucano que habiten. Y en ese renglón se incluye a las alcaldías, que saben que sus contratistas entregan entre el 5 y el 10 por ciento a las guerrillas.

“Uno tiene que pagar impuesto al gobierno, y si acá el gobierno son ellos, hay que cumplirles -cuenta un ganadero-. Son más razonables los ‘elenos’, se logra hacerles entender lo que puede pagar y dejan trabajar”.