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Columna

Malos y buenos 2015

Durante el año se destacaron Maduro, el niño de la playa, el Papa Francisco y alias Timo.

Estado Islámico. Es un monstruo masculino; para ellos, las mujeres somos basura. En este 2015 batieron récords de horrores y no parece que den por cerrada su galería de espantos. Me temo que en el 2016 repetirán lista entre los que más se destacaron, así sea por diablos. Por fortuna, Colombia les queda lejos. Con nuestros terroristas caseros, tenemos.

Maduro. Nicolás para los amigos. Una desgracia para los que soportan sus decisiones y discursos agresivos. Maestro para embarrarla y no solo no saca las patas, sino que las mete cada vez más profundo. Forma parte de la liga de los sátrapas carnavalescos. Algún día tendremos que incluir en el listado a su sastre o sastra que diseña esos saquitos patrioteros tan pintorescos. Cambia más de modelo que reina de belleza en concurso. Si en el 2015 fue una catástrofe, en el 2016 amenaza con seguir aplastando la democracia y agrandando la crisis económica.

Alias Timo y secuaces. Reyes del cinismo y la mentira, van ganando la partida. Les resulta fácil negociar con un gobierno desesperado por la firma de cualquier papel con tal de exhibirla el 23 de marzo. La foto famosa del capo di capi con guayabera blanca, junto al dictador Castro, lo hizo figurar ante el mundo como un terrorista con causa. Ganar legitimidad política cuando ni la tenían ni la merecen ha sido, quizá, su mayor hazaña y nuestra tragedia. Igual que convertirnos a los críticos en guerreristas y a él y los suyos, en pacifistas. Demostró en el 2015 que la violencia extrema paga.

Equipo femenino de lucha. No se dedican al deporte, sino a perseguir bandidos. El director de Fiscalías Seccional de Risaralda armó un equipo femenino de investigadoras del CTI y fiscales para seguir los pasos del ‘jefe de los abortos’ de las guerrillas. Obligar a cientos de adolescentes a interrumpir su embarazo, a veces de ocho meses, es una de las atrocidades que han pasado de agache. No las nombro por seguridad, pero si al fiscal Montealegre le importara la institución que preside, en lugar de malgastar miles de millones en asesores inútiles, incentivaría a sus mejores profesionales, aunque a ellas no las mueve el dinero sino el dolor de las víctimas. Que tiemblen Héctor Buitrago y el resto de mandos subversivos que participaron en el genocidio. Esas mujeres, entregadas en cuerpo y alma a su causa justa, nunca descansan.

Cúpula nacional del ICBF. Reciben palos pese a pasar el día con la manguera en la mano apagando fuegos viejos y nuevos. Difícil reformar una entidad, acechada por corruptos, que los politiqueros se tomaron. Además, a veces, lidian con leyes demenciales. Al menos Cristina Plazas y funcionarias como Ángela Calderón son sensibles y decentes. Hay fallas estructurales que necesitan tiempo y más voluntad política en la presidencia, el Senado y Congreso para que puedan cambiarlas. De lo mejorcito de este gobierno.

El niño de la playa. La foto de su cuerpecito varado en la arena cambió la historia de miles de refugiados. Aylan no murió en vano. Conmovió a la Merkel y al planeta, y la UE se vio obligada a actuar ante la catástrofe humanitaria que rebosaba sus fronteras. Por la magnitud de las cifras, se fue el 2015 sin solución para los sirios que huyen de su guerra.

Papa Francisco. Recuperó el papel de guía espiritual en el mundo y castigó sin contemplaciones la pederastia, que indigna y avergüenza a los católicos. Hasta los anticlericales lo respetan.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Columna

Maduro alista fraude

Venezuela, gracias al coronel y su funesta herencia, es hoy una nación fallida.

No dejarán el poder. Con o sin votos, seguirán imponiendo su régimen dictatorial. Ni por un momento permitirán que la oposición asuma el control de la Asamblea Nacional y comience la tortuosa cruzada para restaurar la democracia.

Maduro, el mafioso Cabello y sus secuaces emplearán los medios a su alcance para mantener el chavismo contra la voluntad del pueblo venezolano. Que pierden, pierden, y será por goleada –el 89 por ciento cree que el país está mal o muy mal–, cosa distinta es que acepten la derrota y permitan a sus rivales legislar.

El asesinato del opositor Luis Manuel Díaz, cuando participaba en el mismo acto electoral de Lilian Tintori, es una muestra de lo que se avecina. Llevan tres lustros sembrando odio y promoviendo la violencia contra los que piensan distinto, y es inevitable que la empleen cuando se sientan derrotados.

No ganarán pese a controlar los medios de comunicación audiovisuales y acorralar a los pocos periódicos que quedan libres; a pesar de meter presos a líderes opositores para amedrentar a los venezolanos que rechazan el chavismo y aunque continúan aplicando el más rastrero populismo que le aprendieron a su venerado antecesor. Resultan patéticos comprando votos con la promesa de regalar 4.600 taxis, licencia incluida, y un millón de casas gratis.

Nada puede tapar el absoluto fracaso del sistema socialista radical. Venezuela, gracias al coronel y su funesta herencia, es hoy una nación fallida.

Si en Colombia preocupa una inflación del 5 por ciento, cómo será una subyacente del 375 por ciento que los analistas calculan tiene Venezuela. Hoy (mañana será más caro), una familia venezolana de 5 miembros necesita 14,8 salarios mínimos para costear los gastos básicos del mes. Ni hablar de lo que ahora son lujos en un país que derrochó la bonanza petrolera: un pernil de los que querrán comer en diciembre cuesta seis veces más que el año pasado, y algo tan popular como las papas fritas de McDonald’s se volvieron inalcanzables. Después de 10 meses de no servirlas por falta de insumos, regresaron a las hamburgueserías. “Los clientes, emocionados hasta que les decimos el precio”, comentó uno de los directivos de la empresa norteamericana.

Una de las características de ese socialismo extremo, mediocre y populista, además de la corrupción sin tasa de la dirigencia política y militar, son sus ataques cotidianos a la iniciativa privada. La izquierda latinoamericana, tan proclive a descalificar a los empresarios y a nacionalizar compañías para atiborrarlas de funcionarios y hundirlas, la celebró con envidia al principio, creyendo que por fin un presidente ponía en marcha la segunda revolución castrista.

El resultado de 15 años de gobierno es el conocido: escasez, escasez y escasez a la cubana, ruina del aparato productivo y represión para conservar el bastón de mando, espejo fiel del modelo Fidel Castro. La producción de alimentos cayó el 65 por ciento por falta de divisas e insumos, y no menciono el desastre de PDVSA, que merece capítulo aparte, así como la inseguridad.

Conozco lo que ocurrirá el 6 (triunfo de la oposición y fraude del chavismo), pero es difícil adivinar lo que pasará del 7 en adelante. Colombia, que ya se quitó de encima a la Kirchner, necesitaría un triunfo de los demócratas venezolanos así Santos siga respaldando a los íntimos de ‘Timochenko’ y el futuro de Venezuela sea turbulento e incierto. Seguir con la dictadura será siempre el peor escenario.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Columna

Ganó Maduro

El día que la oposición venezolana conquiste las urnas podremos pensar en una frontera normalizada.

No hay más que escuchar a la canciller chavista con la verborrea habitual del régimen dictatorial bolivariano y seguir la crisis fronteriza por Telesur, para comprender que Caracas ganó la batalla. Y no pagó precio político ni diplomático.

¿Dónde están los otros socialistas íntimos de Santos? O me lo perdí o no hubo una sola voz solidaria de los presidentes del Alba. Yo creía que ya no estábamos aislados, que nos adoraban, o eso cacareaban en Palacio, y que saldrían a rechazar los abusos contra los inmigrantes ilegales y darnos un espaldarazo. Tan ilegales como los de Estados Unidos, por los que siempre claman.

Pues ni una palabra. Las únicas fueron las de ese expresidente al que le dieron un puesto en Unasur a cambio de vender su alma al diablo. Si ya la vendió una vez, pensaría en su día, ¿por qué no también a Maduro y su corte de payasos?

Colombia tiene que salirse ya de Unasur, por dignidad y por plata. Con el agujero que tienen las finanzas públicas, agravadas por la estrepitosa devaluación del peso, mejor nos ahorramos el dinero de un organismo que solo sirve para darnos rabia. No tiene justificación alguna pagar para que Samper se dedique a amparar a su Señor Maduro, cual fiel lacayo, a costa de los colombianos.

Con todo, lo peor de la crisis no fueron las dramáticas imágenes de familias enteras cruzando el río Táchira con sus enseres a hombros, iguales a las del éxodo de pueblos enteros en tiempos de los ‘paracos’. Ni las casas marcadas. Lo preocupante es el futuro de un sinnúmero de colombianos que sobrevivían del rebusque y del contrabando.

No entendí que Santos se sacara de la manga mil empleos como si tuviera siempre una bolsa lista para estos casos. No sé si hay que ser damnificado de Maduro o del invierno para encontrar trabajo. En Cúcuta no hay fuentes de empleo desde hace años, y nadie sabía que el Presidente guardara unos cientos de puestos bajo el brazo. Me pareció peligroso ese populismo barato, igual que el de Uribe comprando mercados.

¿Por qué no estuvieron con esos mismos colombianos antes de verse obligados a buscar en otro país un sustento que aquí no encontraron?

El fronterizo es un problema de largo aliento que no tiene remedio mientras en Venezuela haya un gobierno de izquierda radical, dictatorial y mafioso. Mientras su economía siga rodando al fondo del abismo y la corrupción de la Guardia Nacional y dirigentes del chavismo, con Diosdado Cabello a la cabeza, esté desbordada, será una tentación gigantesca para miles de colombianos y venezolanos ganarse la vida revendiendo al menudeo dólares, gasolina y productos subvencionados.

Y para las bandas narcotraficantes, con arraigo en el Norte de Santander, será muy lucrativo formar carteles de gasolina en alianza con los corruptos del país de al lado.

Solo el día que la oposición venezolana conquiste el poder en las urnas, algo que Maduro intenta obstaculizar decretando estados de excepción, podremos pensar en una frontera normalizada y en relaciones diplomáticas sensatas. Porque ahora miramos al Táchira, pero está el santuario de Farc y Eln en Apure, limítrofe con Arauca. ¿Por qué Santos y su Canciller, tan sumisos con Maduro, no elevan su voz y exigen combatir por igual guerrillas en Apure que ‘bacrim’ en Táchira?

Ya vieron que arrodillarse ante dictadores que protegen criminales no paga.

NOTA: tampoco debe ser país garante en La Habana.

Columna

Mediocre, ambicioso e inseguro

Solía tildar a Chávez de payaso, de ególatra, de sátrapa. No lamenté su muerte, pensé que era lo mejor para Venezuela, que nadie podría superar su despótico mandato ni su legado más siniestro: la división de su país en dos mitades irreconciliables. Hasta que Maduro ocupó su puesto.