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Columna

Fuera, Chávez

El futuro de Venezuela nos afecta a todos. Es vital para la región que impere el Estado de derecho.

Qué gustazo ver sacar de la Asamblea Nacional las fotos del coronel y demás parafernalia chavista. Si bien sabemos que el país hermano vivirá tiempos turbulentos porque los perdedores harán todas las trampas posibles, había que disfrutar el momento. Lo único que emborronó la jornada gloriosa, al margen del griterío habitual de los herederos del funesto dictadorzuelo, fue la imagen de un Adeco presidiendo el Poder Legislativo. Si el veterano Ramos Allup fuese generoso, virtud escasa en los políticos, habría dejado el puesto a otro. Fueron ellos y los copeyanos, con sus gobiernos corruptos, los responsables de que Chávez llegara a Miraflores.

Aunque su partido obtuvo más curules, su figura representa el pasado y algunas de sus intervenciones públicas, de un radicalismo exacerbado, no parecen las mejores para el escenario que se avecina. Buena parte de los votos de la MUD son de chavistas desencantados, así que es imprescindible actuar con inteligencia y no caer en provocaciones, para que no se bajen del tren. No darán el revolcón que Venezuela necesita ni echarán a Maduro y sus 40 ladrones, si no los tienen a bordo. Parece más lógica la posición de Henrique Capriles o Ramón Muchacho, que representan el cambio y piden actuar con mesura y sin precipitaciones para no perder adeptos.

Tampoco resultó adecuada la pancarta de Lilian Tintori con que exigía amnistía. Ella ha sido una figura esencial a la hora de visibilizar la injusta encarcelación de líderes opositores, pero sería preferible dejar atrás el protagonismo y los tiempos del activismo ciudadano en determinados eventos. Es innecesario recurrir a lo mismo de antes si ya la mayoría parlamentaria asumió como prioritaria la liberación de los únicos presos políticos que quedan en Suramérica.

Los integrantes de la MUD, que demostraron con creces ser capaces de anteponer los intereses de su patria a sus ambiciones personales, no pueden fallarnos en la etapa más decisiva y compleja. El futuro de Venezuela nos afecta a todos, no solo a los venezolanos, puesto que es vital para esta región que desaparezca el régimen abusivo y corrupto que impuso Chávez e impere el Estado de derecho. Pero no lo lograrán si antes de planear la salida de Maduro en solo seis meses no consolidan su unión y muestran a sus compatriotas que pueden legislar unidos, sin darse codazos en la competencia por ser el próximo candidato opositor a Presidente.

No vaya a ocurrir lo de España, donde la desmedida ambición y estrechez de miras de algunos dirigentes amenazan con precipitar la llegada al Gobierno de los seguidores españoles de Chávez. El presidente saliente, Mariano Rajoy, empecinado en mantenerse en el cargo, es un obstáculo para sellar un pacto de partidos moderados. Si ya de por sí resulta muy difícil la alianza entre conservadores y socialistas, al estilo de Alemania, la condición de que repita el conservador Rajoy la convierte en imposible. Aunque la política hace extraños compañeros de cama, para Pedro Sánchez, jefe socialista, resultaría insoportable apoyar a quien llamó corrupto en la cara hace nada. Solo si Rajoy dejara en su lugar a uno de los suyos, se abriría una posibilidad.

Sánchez, por su parte, también desea ser presidente a toda costa y esta es, quizá, su única oportunidad. Por eso intentará pactar con Podemos (marxistas-leninistas y aliados del chavismo) y una pléyade de partiditos infumables con tal de conseguir la mayoría parlamentaria.

No sé cuál es más impresentable.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Columna

Maduro alista fraude

Venezuela, gracias al coronel y su funesta herencia, es hoy una nación fallida.

No dejarán el poder. Con o sin votos, seguirán imponiendo su régimen dictatorial. Ni por un momento permitirán que la oposición asuma el control de la Asamblea Nacional y comience la tortuosa cruzada para restaurar la democracia.

Maduro, el mafioso Cabello y sus secuaces emplearán los medios a su alcance para mantener el chavismo contra la voluntad del pueblo venezolano. Que pierden, pierden, y será por goleada –el 89 por ciento cree que el país está mal o muy mal–, cosa distinta es que acepten la derrota y permitan a sus rivales legislar.

El asesinato del opositor Luis Manuel Díaz, cuando participaba en el mismo acto electoral de Lilian Tintori, es una muestra de lo que se avecina. Llevan tres lustros sembrando odio y promoviendo la violencia contra los que piensan distinto, y es inevitable que la empleen cuando se sientan derrotados.

No ganarán pese a controlar los medios de comunicación audiovisuales y acorralar a los pocos periódicos que quedan libres; a pesar de meter presos a líderes opositores para amedrentar a los venezolanos que rechazan el chavismo y aunque continúan aplicando el más rastrero populismo que le aprendieron a su venerado antecesor. Resultan patéticos comprando votos con la promesa de regalar 4.600 taxis, licencia incluida, y un millón de casas gratis.

Nada puede tapar el absoluto fracaso del sistema socialista radical. Venezuela, gracias al coronel y su funesta herencia, es hoy una nación fallida.

Si en Colombia preocupa una inflación del 5 por ciento, cómo será una subyacente del 375 por ciento que los analistas calculan tiene Venezuela. Hoy (mañana será más caro), una familia venezolana de 5 miembros necesita 14,8 salarios mínimos para costear los gastos básicos del mes. Ni hablar de lo que ahora son lujos en un país que derrochó la bonanza petrolera: un pernil de los que querrán comer en diciembre cuesta seis veces más que el año pasado, y algo tan popular como las papas fritas de McDonald’s se volvieron inalcanzables. Después de 10 meses de no servirlas por falta de insumos, regresaron a las hamburgueserías. “Los clientes, emocionados hasta que les decimos el precio”, comentó uno de los directivos de la empresa norteamericana.

Una de las características de ese socialismo extremo, mediocre y populista, además de la corrupción sin tasa de la dirigencia política y militar, son sus ataques cotidianos a la iniciativa privada. La izquierda latinoamericana, tan proclive a descalificar a los empresarios y a nacionalizar compañías para atiborrarlas de funcionarios y hundirlas, la celebró con envidia al principio, creyendo que por fin un presidente ponía en marcha la segunda revolución castrista.

El resultado de 15 años de gobierno es el conocido: escasez, escasez y escasez a la cubana, ruina del aparato productivo y represión para conservar el bastón de mando, espejo fiel del modelo Fidel Castro. La producción de alimentos cayó el 65 por ciento por falta de divisas e insumos, y no menciono el desastre de PDVSA, que merece capítulo aparte, así como la inseguridad.

Conozco lo que ocurrirá el 6 (triunfo de la oposición y fraude del chavismo), pero es difícil adivinar lo que pasará del 7 en adelante. Colombia, que ya se quitó de encima a la Kirchner, necesitaría un triunfo de los demócratas venezolanos así Santos siga respaldando a los íntimos de ‘Timochenko’ y el futuro de Venezuela sea turbulento e incierto. Seguir con la dictadura será siempre el peor escenario.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Columna

Ganó Maduro

El día que la oposición venezolana conquiste las urnas podremos pensar en una frontera normalizada.

No hay más que escuchar a la canciller chavista con la verborrea habitual del régimen dictatorial bolivariano y seguir la crisis fronteriza por Telesur, para comprender que Caracas ganó la batalla. Y no pagó precio político ni diplomático.

¿Dónde están los otros socialistas íntimos de Santos? O me lo perdí o no hubo una sola voz solidaria de los presidentes del Alba. Yo creía que ya no estábamos aislados, que nos adoraban, o eso cacareaban en Palacio, y que saldrían a rechazar los abusos contra los inmigrantes ilegales y darnos un espaldarazo. Tan ilegales como los de Estados Unidos, por los que siempre claman.

Pues ni una palabra. Las únicas fueron las de ese expresidente al que le dieron un puesto en Unasur a cambio de vender su alma al diablo. Si ya la vendió una vez, pensaría en su día, ¿por qué no también a Maduro y su corte de payasos?

Colombia tiene que salirse ya de Unasur, por dignidad y por plata. Con el agujero que tienen las finanzas públicas, agravadas por la estrepitosa devaluación del peso, mejor nos ahorramos el dinero de un organismo que solo sirve para darnos rabia. No tiene justificación alguna pagar para que Samper se dedique a amparar a su Señor Maduro, cual fiel lacayo, a costa de los colombianos.

Con todo, lo peor de la crisis no fueron las dramáticas imágenes de familias enteras cruzando el río Táchira con sus enseres a hombros, iguales a las del éxodo de pueblos enteros en tiempos de los ‘paracos’. Ni las casas marcadas. Lo preocupante es el futuro de un sinnúmero de colombianos que sobrevivían del rebusque y del contrabando.

No entendí que Santos se sacara de la manga mil empleos como si tuviera siempre una bolsa lista para estos casos. No sé si hay que ser damnificado de Maduro o del invierno para encontrar trabajo. En Cúcuta no hay fuentes de empleo desde hace años, y nadie sabía que el Presidente guardara unos cientos de puestos bajo el brazo. Me pareció peligroso ese populismo barato, igual que el de Uribe comprando mercados.

¿Por qué no estuvieron con esos mismos colombianos antes de verse obligados a buscar en otro país un sustento que aquí no encontraron?

El fronterizo es un problema de largo aliento que no tiene remedio mientras en Venezuela haya un gobierno de izquierda radical, dictatorial y mafioso. Mientras su economía siga rodando al fondo del abismo y la corrupción de la Guardia Nacional y dirigentes del chavismo, con Diosdado Cabello a la cabeza, esté desbordada, será una tentación gigantesca para miles de colombianos y venezolanos ganarse la vida revendiendo al menudeo dólares, gasolina y productos subvencionados.

Y para las bandas narcotraficantes, con arraigo en el Norte de Santander, será muy lucrativo formar carteles de gasolina en alianza con los corruptos del país de al lado.

Solo el día que la oposición venezolana conquiste el poder en las urnas, algo que Maduro intenta obstaculizar decretando estados de excepción, podremos pensar en una frontera normalizada y en relaciones diplomáticas sensatas. Porque ahora miramos al Táchira, pero está el santuario de Farc y Eln en Apure, limítrofe con Arauca. ¿Por qué Santos y su Canciller, tan sumisos con Maduro, no elevan su voz y exigen combatir por igual guerrillas en Apure que ‘bacrim’ en Táchira?

Ya vieron que arrodillarse ante dictadores que protegen criminales no paga.

NOTA: tampoco debe ser país garante en La Habana.

Columna

Brutal y corrupto

El peor pecado del chavismo ha sido sembrar el odio entre los ciudadanos

‘La tumba’ es el nombre de un pabellón con 7 minúsculas celdas. Están sepultadas cinco pisos bajo tierra, permanecen alumbradas casi toda la jornada para que los internos pierdan la noción del tiempo y las ventilan con aire acondicionado a temperaturas gélidas. Los presos solo pueden hacer sus necesidades cuando a los guardias les da la gana de llevarlos al baño, los mantienen vigilados con cámaras las 24 horas y los sacan al aire libre cada cuatro o cinco semanas y por espacio de una hora.

En esos huecos del edificio de la policía secreta venezolana, construidos a imagen y semejanza del Villa Marista cubano, aguardan juicio varios estudiantes, incluido el que Colombia extraditó a Venezuela el año pasado para agradar a Maduro, pese a conocer al infierno al que iba destinado. El chavismo los tortura para quebrarles la moral y arrancarles confesiones falaces.